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05 enero 2019

La mujer que probaba los platos de Hitler por su temor a ser envenenado

El temor de Hitler a morir envenenado



Con motivo de la publicación de la novela La catadora de la autora italiana Rosella Postorino, inspirada en ella, El País de Madrid rescata la figura de Margot Wölk, una mujer alemana a la que las circunstancias de la Segunda Guerra Mundial la llevaron a estar en un lugar bastante desafortunado, pero también a ser la única en su posición que vivió para contar su experiencia.
Curiosamente, la historia de Margot Wölk no se supo hasta bien entrado el siglo XXI, cuando decidió romper el silencio y contarle al periódico Der Spiegel lo que había vivido en los últimos años de la guerra, la «época más dura» de su vida.

A un bocado de la muerte

Margot Wölk, nacida en la localidad de Wilmersdorf en Berlín en 1917, tenía 22 años cuando se desató la guerra, y asegura que antes había rechazado la invitación a unirse a la Liga de Muchachas Alemanas, la contraparte femenina de las Juventudes Hitlerianas.
Sin embargo, cuando se mudó a la casa de sus suegros en la aldea de Gross-Partsch y el alcalde del lugar llegó a reclutar mujeres para trabajar al servicio de Hitler, ya no pudo rechazar la «invitación». Era 1942 y negarse equivalía seguramente a la muerte.
Margot y otras 14 jóvenes mujeres de Gross-Partsch tuvieron la mala suerte de que el famoso cuartel militar de Hitler llamado la Guarida del Lobo estuviera a pocos kilómetros de allí. Entonces las 15 mujeres fueron reclutadas por el alcalde y conducidas a un barracón donde varios cocineros preparaban la comida de Hitler de ese día.
Su misión: probar la comida y certificar que no estuviera envenenada.

Los rumores sobre que los Aliados tenían planes de matar a Hitler envenenándolo habían puesto paranoico y precavido al Führer.
Una hora después de que las mujeres habían probado todos los platos y no manifestaban signos de envenenamiento, la comida era llevada a la Guarida del Lobo para que comiera Hitler, a quien Margot nunca vio personalmente.
Las 15 mujeres tenían acceso a platos deliciosos y suculentos, banquetes únicos en tiempos de guerra en los que la población no tenía acceso al café o tenía que diluir la mantequilla para hacerla durar.
Grandes mesas de maderas eran llenadas de platos con verduras, frutas exóticas, fideos, salsas y postres. Carne o pescado nunca había porque Hitler ya se había vuelto vegetariano, un dato biográfico respaldado en partes por testimonios directos como el de Margot Wölk.
«La comida era buena… muy buena» le dijo Margot Wölk a Der Spiegel. «Pero nosotros no podíamos disfrutarla».
Cada bocado podía ser el último.
Margot Wölk dice que después de la guerra tuvo que aprender a disfrutar de comer nuevamente.

El horror de la guerra

Bundesarchiv, Bild 146-1972-025-10 / CC-BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Margot era recogida por un autobús todos los días junto al resto de las mujeres para ser llevadas al cuartel a realizar sus tareas catadoras, pero este régimen cambió el 20 de julio de 1944, tras el famoso atentado llevado a cabo por el coronel Claus von Stauffenberg (interpretado por Tom Cruise en la película Operación Valquiria que retrata este intento fallido de asesinar a Hitler).
Desafortunadamente, la conspiración de von Stauffenberg no tuvo éxito y la bomba que estalló en la Guarida del Lobo no tuvo más consecuencias para el Führer que un oído perforado y los pantalones hecho jirones.
Y también, naturalmente, una mayor precaución y una seguridad reforzada.
Así que desde entonces las mujeres que probaban su comida ya no pudieron vivir en sus casas.
Fueron trasladadas de manera permanente a una escuela abandonada que estaba cerca. «Nos trataron como animales enjaulados» recordó Wölk.
Allí, una noche mientras dormía en una litera, Margot Wölk fue violada por un oficial de las SS.

El escape a Berlín

IgorGolovniov / Shutterstock
Poco tiempo después el Ejército Soviético se aproximaba peligrosamente a la Guarida del Lobo y fue, irónicamente, otro oficial de las SS el que le salvó la vida a Margot Wölk.
Cuando el ejército rojo estaba a pocos kilómetros, la subió a un tren y le dijo «¡Vete de aquí!». Margot llegó a Berlín a salvo.
Cuenta que, después de la guerra, volvió a encontrarse con este oficial nazi. El hombre le reveló que las otras 14 mujeres que trabajaban con ella habían sido asesinadas por los soviéticos.
Y aunque ella había logrado escapar de ellos en la Guarida del Lobo, cuando quiso regresar a la localidad de sus padres, fue interceptada por los soldados soviéticos que, durante dos semanas, la violaron repetidamente y le dejaron secuelas permanentes, entre ellas la imposibilidad de tener hijos.
Pese a todo esto, Margot Wölk sobrevivió. En 1946 se reencontró con su esposo y aunque «estaba marcado por la guerra y la prisión», pasaron 34 años más juntos.
Wölk no reveló públicamente su historia hasta 2012, poco después de haber cumplido 95 años, y cuando ya habían pasado exactamente siete décadas desde que fue reclutada por Hitler para probar su comida potencialmente envenenada.

«Simplemente quería contar lo que sucedió allí» le dijo al periódico Der Spiegel, «y que Hitler era realmente un hombre encantador y guapo. 
Un par de años después de esta entrevista, murió, como si hubiera estado esperando contar su historia para irse.

Por qué deberías regalarle un perro a tu hijo



Como dueño de un perro, probablemente ya conozcas los numerosos beneficios que nuestros amistosos amigos nos brindan: lealtad, compañerismo, confianza en sí mismo,   alguien con quien ejercitarse, y por supuesto, tener el mejor amigo del mundo.
Pero, ¿sabías que tener un perro también proporciona muchos beneficios para tus hijos también?
¡Es totalmente cierto!
En este artículo te hablaré sobre algunos beneficios en los niños, respaldados por la ciencia, de llevar un perro al hogar
Puede ayudar a un hijo único
¿No está en tus planes tener más de un niño? ¡Consigue un perro!
Los estudios han demostrado que cuando un hijo único recibe un perro tiende a sentirse menos solo y ve a su mascota como a un hermano. Aprende a compartir el tiempo de sus padres y de su propio espacio, a respetar a otros seres vivos y a ser amables tal como lo haría con un hermano.
Enseña responsabilidad
¿No quieres pasar al perro constantemente, peinarlo y alimentarlo? Deja que tu hijo lo haga. Los perros enseñan a los niños todo sobre responsabilidad y lo difícil (y necesario) que es cuidar a otro ser vivo.
Ayudará al niño a aprender a tomar la iniciativa, permanecer enraizado y enseñarle que otro ser depende absolutamente de él.
Ayuda a desarrollar el sistema inmune
Los niños que viven con perros tienden a enfermarse menos a lo largo de sus vidas. Un estudio muestra que los bebés que son llevados a un hogar que ya tiene perro son menos susceptibles a infecciones respiratorias o resfriados.
Los perros tienen diferentes tipos de gérmenes y bacterias contra los cuales el sistema del niño aprende a construir defensas, lo que le ayuda a combatir otras enfermedades y peligros que amenazan la inmunidad a medida que crecen.
Ofrece protección 
Cuando tienes un perro en casa puedes apostar a una menor posibilidad de algún robo. Los perros son excelentes para proteger de los ladrones, pues siempre están en guardia, listos para ladrar y defender a su familia. Son muy protectores, especialmente con los niños.
Los ladrones son menos propensos a atracar porque saben que un perro advertirá a su dueño, los atacará y reducirá sus probabilidades de arrebatar los bienes.
Mantiene el espíritu alto
Hoy en día, la cantidad de niños a quienes se les diagnostica depresión es impresionante. Sin embargo, los estudios demuestran que tener un perro puede disminuir las probabilidades de que tu hijo desarrolle esta terrible enfermedad.
Tener un perro reduce la tensión y reduce el estado anímico en general. Debido a que los perros siempre están felices de ver a su familia, es muy difícil para los niños no sonreír y sentirse de mejor humor tan pronto como crucen la puerta.
Mantiene activo al niño
¿Estás preocupado de que tu niño no esté más saludable? Consigue un perro. Los perros deben caminar con regularidad, y tu hijo obtendrá los mismos beneficios que su mascota: mantenerse activo.
A los niños también les encanta correr y jugar a alcanzar al perro, por lo que reciben una dosis adicional de ejercicio sin siquiera saberlo. Es una forma divertida para que sus cuerpos pierdan peso si es necesario, o asegura que mantengan un peso saludable.
Enseña amor incondicional
Un niño aprenderá a amar incondicionalmente cuando tengan a un perro. Y aprenderán esta lección más rápido que un niño que nunca haya tenido una mascota que cuidar o en la cual confiar.
Cuando los niños son capaces de reconocer este poderoso concepto, pueden aplicarlo de manera efectiva en otras personas y niños con quienes interactúan a diario, e incluso más adelante en la vida.
Enseña desinterés
Los perros enseñan desinterés. Puede que tu hijo haya sido un poco egoísta antes de tener un perro. Pero, una vez que llega un perro, rápidamente aprenden que no es todo sobre ellos.
Además de enseñar sobre responsabilidad, los perros les enseñan a los niños que ellos deben ser atendidos pues no pueden cuidarse solos.
Construye confianza
Si quieres criar a un niño seguro, dale un perro. Se ha demostrado que los dueños de perro que tienen un vínculo con su mascota tienen un vínculo más fuerte con su entorno y su comunidad, lo que les hace sentirse más cómodos donde están y con quienes son.
Por lo tanto, si notas que tu hijo necesita salir de su caparazón, un perro juguetón puede ser la manera para que se relajen.
Entonces, ¿ya estás convencido de que tu hijo necesita un perro?